SALVATOR MUNDI: MAS ALLÁ DE LA PINTURA MAS CARA DE LA HISTORIA

Publicado: 15/11/2017 00:00

SALVATOR MUNDI; MAS ALLÁ DE LA PINTURA MAS CARA DE LA HISTORIA

 

"Un ser humano puede estar 30 días sin comer, dos días sin beber agua, dos minutos sin respirar, pero sólo un segundo sin recibir un impacto", decía George Gurdjeff, el místico armenio a principios del siglo pasado.
Henri Nowen, sacerdote y filósofo cristiano fallecido en 1996, contaba que en los peores momentos de su vida, cuando no tenia fuerzas ni siquiera para elevar una plegaria, la contemplación de la "Trinidad de Rublev", el famoso ícono,
rezaba por él cuando lo contemplaba.

Uno podría preguntarse si no es providencial que una obra pintada en el año 1500, aparezca justamente en esta época de la vida humana, donde la violencia, la desigualdad y los aspectos más oscuros de la raza humana (y también los más luminosos) aparecen casi cotidianamente en todo el planeta y son vistos instantáneamente gracias a la tecnología, y, para llamar la atención masiva de los medios de comunicación de todo el planeta, se convierta en el cuadro más caro
jamás vendido.

Por otra parte, la imagen no alude a un salvador sufriendo o en la cruz, sino a un cristo que con una mirada indescifrable nos lleva, casi involuntariamente, a pensar en algo superior mientras nos bendice con una mano y sostiene una esfera que podría ser nuestro mundo teniéndola bajo su cuidado, produciendo un impacto que quedará fijado para siempre en aquellos que lo reciban.

A veces, como en éste caso el precio por alto y espectacular que parezca, es sólo un vehículo para llamar la atención sobre un mensaje de paz y benevolencia, que son los remedios más eficaces contra la locura que pareciera dominar al ser humano cuando se aleja de mensajes como éste.

Finalmente, “Salvator Mundi”, la obra en la que Leonardo Da Vinci retrata a Cristo, se vendió en Nueva York en la casa de subastas Christie´s, el 15 de Noviembre, por 450,3 millones de dólares y se convirtió así en la pintura más cara de la historia.


Fernando Esperon