LA QUINTAESCENCIA DE LA INVERSION EN ARTE

Publicado: 10/11/2012 00:00

 LA QUINTAESCENCIA DE LA INVERSION EN ARTE

 


El mercado del arte tiene sus propias leyes y características,

distintas a veces del mercado financiero o bursátil.

 

El comprador tiene su primer impulso en la compra de una obra

porque le gusta una pintura, la mayor parte de las veces

sin pensar en el rendimiento a nivel monetario. Ahí empieza

en realidad ,un negocio de inversión que resulta siempre

más fascinante que la rentabilidad misma que en el caso del mercado

local está calculada en el 10 % anual.

 

La mejor forma  de transitar por el arte como “negocio”

es abrir la mente a la percepción a la obra, más que a la renta ocasional

de cada operación, ya que la segunda viene como consecuencia de la primera.

 

El valor de una obra no se pierde, aunque se sabe que siempre

hay buenas y malas compras. Una obra mantiene o incrementa su

precio a valores constantes si se le da el tiempo necesario.

Es un activo físico y la obtención de ganancias no siempre es inmediata, ya que

su oferta depende de la demanda del momento.

 

He conocido mucha gente que compró arte como inversión que al tiempo,

y ante una oferta ,no quiso desprenderse de la obra aunque

la ganancia sea óptima.

Por ejemplo, es muy conocido el hecho de que dos académicos de

Harvard, Xianping Mei y Michael Moses, trataron de hacer un índice

como guía de inversión financiera para los compradores de arte.

 

Llegaron a la conclusión de que éste mercado era impredecible,

y lo llamaron “imperfecto”. Terminaron elaborando un índice

copiando al del mercado de los bienes raíces. El verdadero

descubrimiento fue que el mercado del arte es muy

difícil de predecir en relación a otros. Tiene sus leyes y hay que conocerlas.

 

En cualquier caso, las obras de arte guardan sorpresas que no siempre se

develan en el momento: Jackson Pollock, pintó obras que alcanzaron

cifras extraordinarias muchos años antes de que los científicos R. Taylor,

A. Micolich y D. Jonas- tres científicos australianos - publicaran en 1999

un artículo en Nature donde anunciaban que los cuadros de Pollock de

la época “drip and splash” tenían estructuras fractales en su obra.

 

De alguna forma, el mercado descubrió intuitivamente antes lo

que los científicos descubrieron muchos años después.

 

La aventura consiste, en cualquier caso, en empezar a percibir los

Ingredientes internos en  las obras de arte, volver al concepto de

valor como lo que define al precio, y no a la inversa, ya que el valor

proviene de algo muy profundo del ser humano que fue captado,

-en su momento - por el artista.

 

Solo se trata de volver, finalmente a la quintaescencia del mercado de arte.

 

Fernando Esperón