LA QUINTAESCENCIA DE LA INVERSION EN ARTE
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El mercado del arte tiene sus propias leyes y características,
distintas a veces del mercado financiero o bursátil.
El comprador tiene su primer impulso en la compra de una obra
porque le gusta una pintura, la mayor parte de las veces
sin pensar en el rendimiento a nivel monetario. Ahí empieza
en realidad ,un negocio de inversión que resulta siempre
más fascinante que la rentabilidad misma que en el caso del mercado
local está calculada en el 10 % anual.
La mejor forma de transitar por el arte como “negocio”
es abrir la mente a la percepción a la obra, más que a la renta ocasional
de cada operación, ya que la segunda viene como consecuencia de la primera.
El valor de una obra no se pierde, aunque se sabe que siempre
hay buenas y malas compras. Una obra mantiene o incrementa su
precio a valores constantes si se le da el tiempo necesario.
Es un activo físico y la obtención de ganancias no siempre es inmediata, ya que
su oferta depende de la demanda del momento.
He conocido mucha gente que compró arte como inversión que al tiempo,
y ante una oferta ,no quiso desprenderse de la obra aunque
la ganancia sea óptima.
Por ejemplo, es muy conocido el hecho de que dos académicos de
Harvard, Xianping Mei y Michael Moses, trataron de hacer un índice
como guía de inversión financiera para los compradores de arte.
Llegaron a la conclusión de que éste mercado era impredecible,
y lo llamaron “imperfecto”. Terminaron elaborando un índice
copiando al del mercado de los bienes raíces. El verdadero
descubrimiento fue que el mercado del arte es muy
difícil de predecir en relación a otros. Tiene sus leyes y hay que conocerlas.
En cualquier caso, las obras de arte guardan sorpresas que no siempre se
develan en el momento: Jackson Pollock, pintó obras que alcanzaron
cifras extraordinarias muchos años antes de que los científicos R. Taylor,
A. Micolich y D. Jonas- tres científicos australianos - publicaran en 1999
un artículo en Nature donde anunciaban que los cuadros de Pollock de
la época “drip and splash” tenían estructuras fractales en su obra.
De alguna forma, el mercado descubrió intuitivamente antes lo
que los científicos descubrieron muchos años después.
La aventura consiste, en cualquier caso, en empezar a percibir los
Ingredientes internos en las obras de arte, volver al concepto de
valor como lo que define al precio, y no a la inversa, ya que el valor
proviene de algo muy profundo del ser humano que fue captado,
-en su momento - por el artista.
Solo se trata de volver, finalmente a la quintaescencia del mercado de arte.
Fernando Esperón
