Por estos días, las 25 ferias que revolucionaron la ciudad de Miami, fueron una
instantánea del panorama del arte actual.
Desde la sofisticada Art Basel, hasta ferias distritales de la franja “Affordable” (accesible),
del artista al comprador, se abrió hasta el infinito la idea de cuales son las propiedades
que deben incluir las pinturas, esculturas u objetos para estar dentro de lo que
se considera es arte.
Por supuesto, la enorme cantidad de piezas en los soportes mas difíciles
de imaginar pueblan stands y escaparates, con precios que van desde los cientos
hasta los millones de dólares. Esta situación refleja lo que está ocurriendo en todo
el planeta con el arte contemporáneo, y la gran incógnita es qué de todo va a quedar y
qué tan cerca estará el arte de la gente y de su realidad siendo que, transcurridas algunas
décadas, el arte cambia, pero porque el mundo cambia.
La diferencia está en que, dada la gran influencia que tienen los impactos visuales
y auditivos en los seres humanos, en arte lo que abunda sí puede dañar, pero también
ser un valiosísimo aporte a su salud integral.
Fernando Esperon
