EL MEJOR NEGOCIO EN ARTE ES EL DESARROLLO DEL ESPÍRITU

Publicado: 23/05/2013 00:00

 EL MEJOR NEGOCIO EN ARTE ES EL DESARROLLO DEL ESPÍRITU

 


 

En los tiempos que vivimos, el mercado del arte pasó de ser un

fantasma que amenazaba a los artistas por la voracidad con que

manipulaban los precios, a ser un aliado en la fijación de sus precios

a través de las subastas, ferias y operaciones privadas.

También para los compradores, se estabiliza como forma de preservar

el patrimonio en moneda  dando una seguridad que otras alternativas

no ofrecen.

 

Mas aún el dinero cash, que debido a la emisión ilimitada se depreda

con velocidad en todo el mundo, por haber producido una liquidez

exagerada, con la consecuente disminución de su valor numérico.

 

El arte junto con otros pocos bienes, ofrece buen resguardo, y tiene

un agregado que lo hace único: ningún otro bien da placer y alimenta

el espíritu al tiempo que sostiene su valor.

 

En estos días, un iconográfico pintor contemporáneo  de impecable

carrera, Gerard Richter, llamó  "obscena" a la cotización que una de sus

obras del período figurativo acaba de cotizar Sotheby’s, en la

exorbitante suma de U$S 37.000.000.

 

Pocos artistas contemporáneos tuvieron una carrera tan incuestionable

reconocida, tanto en sus etapas figurativa o abstracta, que termina siendo

refrendada en una subasta de primera línea.

 

Nos hemos refererido en anteriores notas a la diferencia de la solidez de

la inversión en artistas de trayectoria ,y de cómo se construyen los

precios de los que son resultado de la necesidad de especulación:

Pues bien, el hecho es que los capitales especulativos están dandose

cuenta que es mejor "negocio" invertir en artistas de trayectoria,

que en los Damien Hirst o inventos similares.

 

Esto es lo que termina dando solidez al arte como inversión, y es que

finalmente, ningún vaivén de precios relativos puede alterar el hecho

de que tener un Monet o un Degas es y será mejor que cualquier otra

forma de ese monstruo de mil cabezas del siglo XX al que llamamos

mercado.

Tal vez porque ni bonos, ni acciones, ni propiedades han tenido tan

alta influencia en la evolución del espíritu humano.

 

Fernando Esperon